Para reemplazarla, poder utilizar condimentos como pimienta blanca o negra, ajo, mix de hierbas o especias como la mostaza.
Evita los condimentos industrializados como calditos o polvos para hacer fondos. Trata de hacerlos siempre caseros y de esa forma vas a ser tu quien controle realmente cuánto sodio le estás poniendo a tu comida.
Para potenciar el sabor natural de los alimentos sin necesidad de agregar sal, opta por esas técnicas de cocción que aportan mayor sabor, como los salteados o braseados.
¿CÓMO TOMAR MÁS AGUA?
Botella en mano: has el ejercicio de tener siempre una botella sobre el escritorio o en la mochila. Lo ideal es comenzar con una de 750 ml y después pasar a una de un litro. De esta manera vas a poder cuantificar cuánta agua tomaste a lo largo del día.
Mejor fría: si te cuesta tomar agua, prueba tomándola fría. Es probable que a temperatura ambiente sientas que tiene menos gusto.
Opta por la soda: la gasificación no hace mal. Y entre no tomar nada y tomar soda, la segunda opción es mejor.
Saborizadas: incorpora rodajas de limón, durazno, pomelo o naranja. También puedes diluirla con un té y hacer un ice tea. Estas pequeñas ideas creativas te van a hacer consumir agua de forma continua.
1 infusión + 1 vaso de agua: si eres adicta a infusiones como mate, té o café, ten en cuenta que cada vez que tomas una taza de eso deberías balancearlo tomando un vaso de agua. Si bien las infusiones son un 90 o 95% de agua, son diuréticas.
¿CÓMO REEMPLAZAR EL AZÚCAR?
Estevia: no contiene fructosa y lo ideal es que sea la hoja de estevia molida. Si no consigues, leé bien la lista de ingredientes: hay marcas populares que, si bien en la caja dicen «stevia», cuando miras los ingredientes, tienen azúcar.
Miel de abeja: es clave elegir una de buena calidad. La miel cruda.
Miel de caña: es muy nutritiva, rica en cobre, calcio, selenio, hierro y potasio.
Sirope de arroz: no contiene fructosa. Se digiere lentamente, sin generar picos de azúcar en sangre.
Puré de banana o de alguna otra fruta: alto en fibra y potasio, es un endulzante natural. Cuanto más madura, más dulce.
ATENTO: aunque estos endulzantes son más saludables, no dejan de ser azúcar, con lo cual hay que moderar su consumo. No porque sean saludables podemos abusar.
Si intentas comenzar una dieta cetogénica, debes saber que la base son el consumo de proteínas y grasas como fuente de energía, reduciendo al máximo los hidratos. Por eso, mostramos los 13 alimentos que deberías priorizar si sigues la dieta cetogénica y variedad de recetas para incluirlos en tu alimentación.
Alimentos ricos en proteínas
Para compensar la reducción de hidratos incrementaremos las calorías derivadas de proteínas. No cualquier opción es recomendable sino que recomendamos escoger proteínas magras o bien, acompañadas de grasas de calidad como las alternativas que mostramos a continuación:
Pechuga de pavo
Hablamos de la pechuga de pavo fresca, rica en proteínas de calidad y con pocas grasas, mientras que el fiambre de pechuga de pavo resulta una carne procesada con ingredientes poco sanos para el organismo.
Con pechuga de pavo podemos elaborar unas albondigas de pechuga de pavo y champiñones, unas brochetas, un estofados (evitar vinos) simplemente unos tacos de pechuga de pavo a la plancha.
Pechuga de pollo
Al igual que la pechuga de pavo, la pechuga de pollo es una de las mejores carnes que podemos escoger si buscamos una dieta de calidad para lograr la cetosis.
Las pechugas de pollo podemos cocinarlas con salsa de cachuetes,al horno a a la plancha.
Carne de ternera magra
Entre las carnes rojas, la que deriva de la ternera y especialmente los cortes mas magros son una buena alternativa para sumar a la dieta. Por ejemplo, podemos optar por lomo, solomillo, contra, redondo, paleta o pierna.
Con cortes magros de ternera podemos elaborar un redondo de ternera asado, filetes de res con almendras o ternera a la provenzal.
Siempre estamos tratando de encontrar el producto perfecto que podría convertirse en una píldora mágica para nuestro cuerpo y, al mismo tiempo, ser delicioso y agradable.
Aclarar la Piel La miel es un excelente antioxidante, lo que significa que su consumo regular limpiará su cuerpo de diversas toxinas. Además, sus propiedades antibacterianas mejorarán considerablemente el estado de su piel.
Pérdida de Exceso de Peso Si está observando su peso, los médicos recomiendan excluir todos los dulces a base de azúcar, pero no la miel. Esto se debe a que el azúcar presente en la miel tiene una composición diferente de la que se encuentra en otros edulcorantes. La miel aumenta su metabolismo, que es esencial para la pérdida de peso.
Bajar el Nivel del Colesterol La miel no tiene colesterol en absoluto. Todo lo contrario: sus componentes y vitaminas contribuyen a la disminución de los niveles de colesterol. El consumo diario de miel tiene un efecto beneficioso en el nivel de compuestos antioxidantes en el cuerpo que puede combatir el exceso de colesterol.
Corazón más Fuerte La investigación muestra que los antioxidantes contenidos en la miel pueden evitar que las arterias se estrechen. Dependiendo del lugar de ocurrencia, el estrechamiento puede conducir a una falla cardíaca, deterioro de la memoria o dolores de cabeza. Beber un vaso de agua con unas cucharadas de miel será suficiente para evitar eso.
Mejorar la Memoria Otras investigaciones demuestran la capacidad de la miel para combatir el estrés, restaurar el sistema celular de defensa antioxidante y, como consecuencia, mejorar la memoria. Además, el calcio contenido en la miel es fácilmente ingerido por el cerebro, lo que tiene un efecto beneficioso en su funcionamiento.
Sueño más Profundo El azúcar contenido en la miel aumenta el nivel de insulina en la sangre, que luego libera serotonina. La serotonina se transforma aún más en melatonina, una hormona que promueve el sueño de calidad.
Estómago más Saludable La miel es un antiséptico fuerte, por lo que se recomienda comer una cucharada de miel con el estómago vacío. Este ritual simple ayuda a prevenir diversas enfermedades asociadas con el tracto digestivo. Además, al pasar por el estómago, la miel destruye los gérmenes y cura pequeñas heridas en la membrana mucosa.
Alivia la Tensión Nerviosa Esto puede sonar extraño, pero un hecho es un hecho. La miel ayuda a calmar los nervios y alivia la fatiga. La glucosa contenida en la miel es esencial para el trabajo de las neuronas. Se absorbe rápidamente en la sangre, lo que fomenta la relajación y el alivio de los trastornos psicológicos. Bonificación: Combo de Ajo y Miel Cuando se combina con otro remedio natural con fuertes propiedades antisépticas y curativas, el ajo, el poder de la miel se multiplicará por diez. La miel con infusión de ajo aumentará su sistema inmunológico y le mantendrá en buena salud. Vas a necesitar los siguientes ingredientes:
3-4 cabezas de ajo 1 taza de miel cruda Un tarro pequeño con tapa
Separe las cabezas de ajo en los dientes y retire sus capas externas. Póngalos en el frasco y luego vierta miel sobre ellos. Retire las burbujas si es necesario. Cubra el frasco con una tapa y guárdelo para infundirlo durante unos días. Tome una cucharada al día con el estómago vacío, y se sentirá lleno de energía y salud como nunca antes.
Aconsejan consumir frutas enteras, proteína animal y cereales.
La diabetes puede tener diferentes causas, una de ellas puede ser genética y otra ambiental, en esta última entran varios hábitos, como la alimentación, el sedentarismo, el mal dormir e incluso el estrés. La nutricionista Ariana Araujo explicó que «50% de la enfermedad es genética, y viene heredada por línea directa», y añadió que en la diabetes tipo 1 no hay relación con la alimentación, «es una causa inmunológica en la que el cuerpo ataca las células pancreáticas y deja de producir la insulina. La tipo 2, se va desarrollando con los años, tiene que ver con los malos hábitos de vida, no solo los malos hábitos de alimentación».
Diabetes y alimentación Existen varios tratamientos, según Araujo, «en la tipo 1, se pueden comer dulces porque el paciente está utilizando insulina, se puede calcular y hacer algo que se llama contaje de carbohidratos, adaptando todo eso a las unidades de insulina que se coloca el paciente, es muy común en niños por lo que se hacen cálculos para que el niño pueda ingerir pequeñas dosis para que se sienta cómodo». En el caso de las personas con diabetes tipo dos se les sugiere no consumir ningún alimento con azúcar pues no tienen tratamiento con insulina, que en palabras de la experta «no pueden ingerir azúcar blanca o morena, papelón, miel y fructosa, alimentos como jugos, refrescos, todo tipo de té, salsas, barritas nutritivas, ni galletas».
Alimentos ideales Lo ideal para las personas con diabetes de este tipo es consumir alimentos naturales y hacer un cálculo para que ingiera un poco de cada grupo alimenticio, «los alimentos que sí se pueden consumir solo lácteos descremados y sin azúcar, todos los vegetales están permitidos, las frutas siempre que sean enteras y no en jugos, siempre adaptados al requerimiento individual, que viene dado por la edad, sexo y tamaño» recomendó la nutricionista. También agregó que pueden consumir todo tipo de cereales y farináceos como «la arepa, el pan, la pasta, los granos, todo tipo de tubérculo, todo tipo de proteína de origen animal y siempre es súper importante hacer cálculo de grasas, porque las grasas y las proteínas hacen que los carbohidratos se absorban más lento. En este tipo el cuerpo produce insulina pero de baja calidad, por lo que no se puede bajar el azúcar en la sangre, entonces sí se permite comer carbohidratos sin embargo uno debe adaptar los grupos de alimento al requerimiento individual».
En ambos grupos se les recomienda ejercitarse y llevar una vida sana, para que los valores de glicemia puedan mejorar.
Somos lo que comemos, y eso se percibe en nuestra piel, que es un fiel reflejo de nuestra salud.
e forma general, existen dos tipos de alimentacion en función del origen de sus productos: los que están libre de químicos y la que han sido generados con pesticidas, hormonas, conservantes y todo tipo de elementos artificiales que han favorecido una mayor durabilidad, potenciador de sabor o protección.
Estos productos químicos que se utilizan en la agricultura, la ganadería y en la propia elaboración de ultraprocesados, son sustancias que permanecen en los alimentos y que, una vez ingeridos, pasan a formar parte de nuestro organismo, y pueden producir efectos propios de procesos hormonales o reacciones relacionadas con un mayor índice de grasas o azúcares.
En suma, determinados alimentos que han pasado por procesos químicos industriales producen un efecto perjudicial para nuestra piel. En ocasiones se trata simplemente de restarle todo el lustre que podría tener, con menos brillo, un tono apagado, aspereza, acné y poros dilatados. Todas estas variables pueden estar relacionadas con la alimentación.
Productos lácteos
Las vacas que dan la leche que llega a nuestros mercados, o con la que se producen los derivados lácteos, están alimentadas con productos hormonados para garantizar que producen el máximo de leche y lo hacen sin interrupciones, aun cuando no tienen crías que hagan que su organismo necesite de forma natural producir leche.
Por esta razón, cuando consumimos lácteos o derivados, como yogures o quesos, estamos también ingiriendo sustancias que no son del todo naturales y que no se encontraban en la leche y los productos lácteos de antaño. Estas hormonas se transmiten a la leche y pueden hacer que tengamos acné, inflamación y exceso de estrógenos.
Alimentos fritos o con grasa
El aceite de oliva virgen extra es saludable. Pero cuando freímos este, o cualquier otro tipo de aceite, estamos convirtiéndolo en una grasa saturada que tiene un efecto negativo para nuestra salud, pues son estas grasas las que se acumulan en nuestras arterias y de esta forma son las responsables de una subida del colesterol malo o de padecer enfermedades cardiacas.
La piel refleja este tipo de complicaciones en nuestra salud, es un espejo de nuestro estado físico y, cuando tenemos un sistema circulatorio en problemas, es la piel uno de los indicadores que deja de mostrarse sano y repercute una mala recepción del oxígeno, por ejemplo, presentando menos brillo, aspereza y sarpullidos.
Además, cuando ingerimos grasas y fritos, estos también acaban aflorando en nuestra piel, pues este es un órgano que, mediante los poros, realiza una excreción de sustancias sobrantes. De esta forma, cuando la grasa aflora en nuestra piel se está provocando una menor síntesis de colágeno y elastina. La piel huele peor, y pueden producirse puntos negros y acné.
Alimentos procesados
Todos los alimentos procesados tienen en común unos niveles muy bajos de agua, pues de esta forma garantizan que su conservación pueda ser más larga, y se cumple así una de las máximas de este tipo de alimento: rentabilizar su precio con una duración mayor. Pero este hecho, la poca agua que tienen estos productos, produce que nuestra piel se deshidrate y que aparezcan antes las temidas líneas de expresión, arrugas y que tornemos a un color de piel cada vez más amarillo-grisáceo.
Los alimentos ultraprocesados tienen altas concentraciones de azúcar, grasas y sal, que actúan como potenciadores de sabor, para dar textura, color y que también son conservantes. De esta forma, la comida procesada parece comida, pero realmente no lo es, porque toda su composición está basada en aparentar buena apariencia y sabor, cuando realmente se han descompuesto los nutrientes esenciales y se han eliminado las enzimas vivas, para favorecer su conservación.
En este trabajo se pretende transcribir las acciones y usos farmacéuticos y otros usos de la miel, comprobados en experiencias clínicas, científicas o de uso popular, por lo que en cada texto menciono la, o las persona, que lo realizo y además poner de manifiesto los valores terapéuticos de este producto apícola.
ALGUNAS GENERALIDADES DE LA MIEL
La miel de abeja es el único alimento que conserva todas sus propiedades por siglos, si esta bien almacenada, porque los rayos solares, ( mínimo no debe darle directamente) así como la humedad, y las altas temperaturas, mayores a 60 grados centígrados, hace que pierda sus propiedades y para uso terapéutico, no calentar nada. Es el mejor conservador natural que existe, para frutas, verduras, etc; los romanos en tiempo del imperio lo utilizaron para conservar a los guerreros muertos, y transportarlos a otros lugares. ellos también la utilizaban para dársela a comer a los jóvenes antes de su ultima noche de soltero, de aquí nace la luna de miel, esto con la finalidad de tener un hijo varón responsable de defender el imperio, y al siguiente día se les ofrecía un exquisito, sabroso y nutritivo vino hecho de miel conocido como hidromiel. Y así como roma la mayoría de las civilizaciones antiguas le dieron diferentes usos.
La miel es el néctar de las plantas, recogidas, almacenadas y procesada en los panales por las abejas, haciendo un filtro natural para cualquier contaminante y, si así es, la abeja es la primera que muere.
Las mieles varían de color, sabor y consistencia dependiendo de las plantas, la naturaleza del suelo, el tiempo que permanece almacenada en la colmena, el clima (la altiplanicie mexicana produce una de las mieles mas codiciadas a nivel mundial y con mejor precio)
La miel es fácilmente asimilable por el organismo, tanto sus azucares como vitamina, sales minerales y otras sustancias que contiene, por ser un alimento orgánico o natural, haciendo lo contrario los alimentos inorgánicos o se los industrializados, que son difíciles de procesar por el organismo.
¿QUÉ CONTIENE LA MIEL?
La miel contiene todas las vitaminas que los expertos en nutrición consideran necesarias para la salud: las del grupo B, además las vitaminas C, A y D Contiene todos los minerales que son esenciales para la salud: hierro, fósforo, calcio aluminio, magnesio, silicio, zinc, entre otros. Este alimento fundamental para los huesos; la miel sin procesar y sin filtrar contiene pequeños trozos de polen, que son proteína pura.
Además contiene ácidos orgánicos (tiene múltiples funciones, como la de antibacterial, catalizador entre otras); aminoácidos (precursores de las proteínas); enzimas (reguladoras de algunas funciones del organismo); y principalmente esta compuesta de las azucares fructosa y glucosa siendo esta ultima el principal alimento de las células y con las sales minerales se convierte un excelente alimento para el cerebro.
Tiene un alto valor energético ya que posee 322 calorías por cada 100 gramos
Como alimento sabroso, nutritivo y saludable para el ser humano, destaca sus bondades, en ancianos niños, convalecientes, y atletas, ya que se trata de un alimento carbohidratado o energético más aromático y digerible por esto, no intoxica la sangre como el azúcar, la cual proporciona calorías vacías sin ninguna vitamina o mineral; en comparación con la miel de abeja, que la fecha se han descubierto más de 180 sustancias distintas beneficiosas para el organismo humano.
Dr Ana González Guerrero 2004. La miel debe consumirse pura, tal como sale de la colmena y extraerse por fuerza centrífuga. Es un producto tan fino y tan sensible que al calentarse; las enzimas, vitaminas y aminoácidos que contiene se alteran. Calentar o adulterar la miel es una práctica nefasta ya que matan todas las propiedades terapéuticas y alimenticias de este excelente producto natural debido a la contaminación que produce la otra sustancia.
Como consumidores debemos saber que la cristalización de la miel es algo natural, con el tiempo, y a temperatura alrededor de 14 C se da, pero no pierde absolutamente ninguna propiedad, es un sinónimo de pureza, (por lo que le recomendamos consumirla cristalizada) Si la dese líquida, se recomienda poner el frasco al sol, debidamente protegido con una tela obscura o papel periódico para que los rayos ultravioleta no dañen los elementos vivos de la miel.
Tomar la decisión de suplir el azúcar por miel de abeja en nuestro alimento es una sabia decisión.
En el Corán se dice “Come miel, hijo mío, porque es sabrosa y saludable.
Mahoma decía: la miel es un remedio para todas las enfermedades; Plinio el viejo en su libro historia natural dice: el que come miel a diario es mas longevo. Y como estos hay muchos testimonios.
La miel ayuda a calmar el apetito y en ocasiones tiene un ligero efecto aperitivo, facilita la asimilación y digestión de otros alimentos, supera la asimilación del calcio en los niños y la retención del manganeso, Ejerce una importante acción dinamógena En el hombre sano, la miel permite un mejor rendimiento físico, especialmente en los deportistas, debido a que estimula el corazón, incrementa la resistencia, favorece la recuperación facilitando los esfuerzos reiterados y prolongados y previene las recaídas.
Contrarresta en cierta medida las eventuales carencias alimenticias de aminoácidos, sales minerales y microelementos, vitaminas, etc. tiene propiedades laxantes, sedantes, antitóxicas, antisépticas, antianémicas, febrífugo y germicida, anticriptogámica y emolientes.
Su valor se ve realzado porque su rápida asimilación previene la fermentación alcohólica, no produce acides en la sangre ni en músculos, sus ácidos libres favorecen la absorción de grasas, su contenido de hierro ayuda a complementar la deficiencia de este elemento en la leche de vaca y materna.
Ha sido extensamente utilizada en la medicina por su poder germicida y anticriptogámicos, por lo que su empleo entre los Babilónicos, Egipcios, Hebreos, Asirios, Chinos, Griegos, Olmecas y otros pueblos, su uso era habitual.
Científicos del Instituto Milenio de Neurociencia Biomédica (BNI) de Chile han descubierto un mecanismo celular que podría ayudar a combatir enfermedades metabólicas como la diabetes o la obesidad, informaron a Efe los investigadores.
El hallazgo se basa en el estudio de sensores moleculares, sistemas encargados de detectar el estrés en la célula, y que además tendrían un papel fundamental en la producción de energía, explicó el doctor Claudio Hetz, director del BNI y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.
La investigación, que se publicó en la más reciente edición digital de la revista Nature Cell Biology, estableció que los sensores moleculares no están en cualquier lugar de la célula, sino en un compartimento específico que comunica dos partes fundamentales de la misma, la fábrica de proteínas (retículo endoplasmático) y su matriz energética (mitocondria).
La función de estos sensores ha sido estudiada durante mucho tiempo, pero no se habían relacionado con el metabolismo energético, ni tampoco con la posibilidad de que fueran utilizados como terapia en enfermedades como la diabetes.
Ello ocurrió, según Hetz, cuando se preguntaron «qué función tienen los sensores, que mantienen el equilibrio de las proteínas» y descubrieron que, «en ausencia de estrés, es decir en una célula normal, afectan la producción de energía de ella, su metabolismo».
«Ahora estamos tratando de entender cómo la célula se adapta y se repara frente al estrés celular, lo que tiene importancia para el entendimiento de enfermedades y terapias», explicó.
Para llegar a este resultado el equipo mezcló varias metodologías de estudio, además de trabajar con modelos animales genéticamente modificados como ratones, y principalmente, contó con una colaboración multidisciplinaria de varios laboratorios de Chile y otros países, como Bélgica, Francia y Estados Unidos.
En el país, en tanto, colaboraron por casi cuatro años investigadores de las universidades de Chile, Mayor, San Sebastián y la Universidad Católica.
El BNI de Chile ha alcanzado un reconocimiento internacional en el área de las enfermedades neurodegenerativas y su trabajo se orienta principalmente a ellas.
En ese contexto, la institución ha liderado estudios a distinto nivel, como estrategias terapéuticas con fármacos y terapia génica en modelos animales, con importantes resultados que lo han llevado, según el doctor Hetz, a ser líder en el área de la biología integrativa y biomedicina en Latinoamérica.
«Lo que hacemos es buscar características transversales que podrían compartir distintas patologías, que a nivel clínico son diferentes», explicó.
«El parkinson, ELA, alzheimer, huntington, son enfermedades neurodegenerativas que tienen una característica común: la acumulación de proteínas alteradas en las neuronas en el cerebro» precisó.
En esa línea, el instituto ha logrado generar estudios pioneros y funcionales para demostrar la relevancia de este tipo de daño en el desarrollo de enfermedades, análisis que han generado propiedad intelectual y patentes que están en proceso de licenciarse a nivel internacional, para que el producto llegue al sistema médico, concluyó.
Un estudio llevado a cabo en Japón constató que consumir 215 mililitros (ml) por día ayudaría a reducir el riesgo de problemas cardiovasculares, específicamente la presión arterial y los niveles de colesterol.
«El estudio actual es el primero en investigar los efectos del consumo de tomate o sus productos derivados, con marcadores de riesgo de enfermedad cardiovascular en el transcurso de un año y en un amplio rango de edad», explican los autores, según recoge un artículo del reportero especializado Tomás Vicente, publicado en HolaDoctor.
Las enfermedades cardiovasculares son las responsables de numerosas muertes en todo el planeta. Los niveles de colesterol alto, la hipertensión y fumar son factores de riesgo claves para estas enfermedades.
También existen diferentes condiciones médicas o estilos de vida que pueden favorecer su aparición:
* Consumir alcohol en exceso. * Ser sedentario. * Tener sobrepeso u obesidad. * Tener una mala alimentación. * Vivir con diabetes.
Si bien estos factores pueden prevenirse, existen otros que no, como la edad. Por ello, a medida que la población envejece necesita encontrar herramientas para combatir el riesgo cardiovascular.
Un opción fundamental y muy estudiada por los científicos es la nutrición. Un ejemplo de esto puede verse con el nuevo trabajo de la Universidad de Medicina y Odontología de Tokio, en Japón, que encontró que el consumo regular de jugo de tomate sin sal podría ser una alternativa rentable. Sus hallazgos se publicaron en Food Science & Nutrition.
Beneficios del tomate Los especialistas reclutaron a 481 participantes que, durante 1 año, consumieron aproximadamente 215 ml. (poco menos de una taza) de jugo de tomate por día.
Al comienzo y final del estudio, los científicos midieron los niveles de presión arterial, triglicéridos, colesterol y glucosa en ayuno. Tras el período de estudio se encontraron con los siguientes resultados:
Los 94 participantes que tenían hipertensión redujeron su presión arterial sistólica de 141 a 137 milímetros de mercurio (mm Hg) y diastólica de 83 a 81. Esta variación fue similar en hombres y mujeres de todas las edades.
Los 62 participantes con tolerancia a la glucosa deficiente no tratada, no presentaron «mejoras significativas». En un grupo de 127 participantes con niveles anormales de lípidos en la sangre, no hubo cambios en el colesterol «bueno». Sin embargo, se dio una caída significativa en el nivel de colesterol «malo». Si bien se necesitan más investigaciones para encontrar los mecanismos detrás de estas asociaciones, los autores explicaron cuáles podrían ser los motivos.
«El tomate contiene una variedad de compuestos bioactivos, como carotenoide, vitamina A, calcio y ácido gamma-aminobutírico, que pueden desempeñar un papel en el mantenimiento de la salud física y psicológica, incluida la prevención de enfermedades cardiovasculares», afirmaron.
También explicaron que conocieron los estilos de vida de los voluntarios a lo largo del año de estudio, mediante cuestionarios. Sin embargo, existieron algunas limitaciones, ya que el estudio reclutó una muestra pequeña en la que todos eran residentes de la ciudad de Kuriyama, lo que reduciría su representatividad.
Además, cuando los científicos buscaron cambios en el estilo de vida entre el inicio y el final del estudio, aproximadamente la mitad de los participantes llegó a completar el cuestionario.
Finalmente, el artículo detalla que el estudio fue financiado por Kikkoman Corporation, una empresa que fabrica una gama de salsas de soja, pero también comercializa productos a base de tomate.
Cocinar las hortalizas del sofrito con AOVE favorece la absorción y la liberación de los compuestos bioactivos de sus ingredientes tradicionales, como son el ajo, la cebolla y el tomate.
Mucho se ha comentado ya sobre las virtudes del aceite de oliva virgen extra como ingrediente indispensable de la dieta mediterránea. Independientemente del inconfundible sabor que aporta, sus propiedades están ampliamente documentados por la ciencia y se ha comprobado que aquellas personas que lo consumen de manera moderada a sus hábitos alimenticios obtienen importantes beneficios.
El aceite de oliva virgen extra reduce la posibilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares, ayuda a combatir la hipertensión arterial o la diabetes, es idóneo para reducir los niveles de colesterol e incluso para mejorar las funciones cognitivas. También se ha descrito que el escualeno, uno de los principales componentes menores de los aceites de oliva vírgenes, posee efectos positivos en la curación y cicatrización de las heridas y en la reparación de los tejidos.
Los resultados de la investigación, publicados en la revista ‘Molecules’, podrían ser una muestra de que la gastronomía mediterránea puede conllevar beneficios para la salud, no solo por los alimentos que se consumen, sino también por cómo se cocinan. En este sentido el sofrito contiene cuarenta compuestos fenólicos diferentes y un alto contenido de carotenoides, y su consumo se asocia con una mejora de los parámetros de riesgo cardiovascular y de la sensibilidad a la insulina.
“El resultado principal de esta investigación es que cocinar las hortalizas con aceite de oliva virgen extra favorece que los compuestos bioactivos, como los carotenoides y los polifenoles que están presentes en las hortalizas y verduras del sofrito, se desplacen hacia el aceite de oliva, lo que facilita la absorción y la bioactividad de dichos compuestos”, explica Rosa Mª Lamuela, que ha liderado el estudio.
De las verduras al aceite de oliva
El estudio también ha constatado una nueva característica del aceite de oliva. Hasta ahora, se había descrito que este tipo de aceite y la cebolla tienen la capacidad de producir isómeros (moléculas con la misma fórmula molecular pero con distintas propiedades) de los carotenoides, variantes que son más biodisponibles y presentan mayor capacidad antioxidante. Ahora se ha comprobado que el aceite juega un papel fundamental en este proceso, no solo en los carotenoides, sino también en los polifenoles, los cuales pasan de las verduras y hortalizas al aceite, incrementándose el efecto antiinflamatorio debido a una mejor absorción de dichos compuestos bioactivos.
La diferencia entre estar de pie frente a opciones más sedentarias, como estar sentado o acostado, puede ser un factor clave que influya en los riesgos para la salud y en la aparición de patologías.
Una investigación a cargo expertos de la Universidad de Granada (UGR), liderada por Francisco J. Amaro-Gahete, demuestra que la composición corporal de una persona, es decir, la proporción de grasa que presenta, podría influir en la diferencia entre la cantidad de energía gastada al estar de pie frente a otros comportamientos más sedentarios como estar sentado o acostado.
Los resultados del estudio, publicados en la revista ‘PLOS ONE’, confirman que este sencillo gesto puede suponer una manera útil de quemar calorías y combatir estilos de vida sedentarios, relacionados con un mayor riesgo de mortalidad y de sufrir diferentes tipos de patologías como obesidad, diabetes o cáncer, entre otras.
Los investigadores analizaron las diferencias en el gasto de energía en en 55 adultos jóvenes de 18 a 25 años y pudieron comprobar que mientras permanecían de pie quemaban más calorías por minuto que estando sentados o tumbados, donde apenas se notaban diferencias. Además, lo expertos pudieron comprobar que que los participantes con una masa corporal magra más alta tenían una diferencia menor en la energía gastada sentado frente a estar de pie.
Un gasto de 56 kcal/día adicionales
El trabajo de la UGR no viene sino a confirmar que incrementar el tiempo dedicado a estar de pie podría ser una estrategia simple para aumentar el gasto de energía y combatir el sedentarismo. Y es que no es la primera vez que se intenta arrojar luz sobre este aspecto ya que el año pasado un metaanálisis de 46 estudios, en el que participaron expertos del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, también ahondaba en los beneficios de estar de pie.
Los resultados de ese trabajo, publicados en el ‘European Journal of Preventive Cardiology’, aseguraban que estar de pie durante seis horas al día en lugar de estar sentado suponía que una persona de 65 kg posdía gastar 54 kcal/día adicionales, lo que al cabo de un año se traduciría en una pérdida de 2,5 kg. Sin duda, no estamos hablando de una reducción significativa, pero todo suma.
Determinante en el puesto de trabajo
Así pues, permanecer de pie en lugar de otros comportamientos más sedentarios se ha convertido en una de las decisiones más determinantes que podemos tomar para mejorar la salud. Especialmente determinante puede resultar en el lugar de trabajo, un aspecto que no ha pasado desapercibido para las empresas ya que se estima que en los próximos años el mercado global de escritorios para trabajar de pie alcanzará los 2.800 millones de dólares.